domingo, 5 de octubre de 2014

Tinta Roja

Armas humanas informativas de doble filo.

Tinta roja, película peruana dirigida por Francisco Lombardi. Trata sobre los inicios de un joven periodista en el mundo laboral, quien en su esfuerzo por cumplir un sueño emprendió la metamorfosis de su personalidad, usando como puente las pasantías de la carrera.

Aspirar ser un comunicador social, con el énfasis que se le plazca, ha sido siempre decisión de crítica, en su mayoría, nada constructiva. Desde la familia, hasta el dueño del aviso, serán trasmisores de mil preguntas, argumentos, o experiencias desalentadoras, en donde solo la pasión persiste.
Pertenecer a un lugar donde encontraras personas que siguieron ese camino, no te asegurara que son comunicadores con visión, sino quizás seres que le huyen a otros oficios.

Tener la oportunidad de ver esta película, es poder ver otro lado del filo de los medios, solo que en este no solo se juega la manipulación de la información, sino también la trasformación del pensamiento impulsado por las necesidades.

Comprender la importancia de los principios personales vs. La exigencia laboral, preguntarse qué pesa más, concluir el ahora de muchos periodistas que soñaban decir “la verdad”, el porqué del consumo amarillista de la sociedad que lo suelen alimentar adulterando los hechos sin piedad; incluso llegar a tambalear con los propios, preguntándose qué podría hacer para marcar un desenlace más alentador y la verdad ha sido difícil tener paz con una respuesta.

El sin sabor de saber que para ser periodista no se necesita de mucho en una sociedad donde acepta todo como “veraz”, donde somos tan ignorantes para comer entero, sin tener la autonomía para pasar a la mayoría de edad, como lo plantearía Kant. Y en donde los periodistas solo gestionan para complacer a los demás, en vez de producir contenidos que promueva educación a la sociedad. Obviamente sin desechar aquellos hechos que pueden bien no educar, pero si al menos hacer reaccionar y crear conciencia, y no solo alcanzar la primicia para clasificar como actualidad.

El problema no está en los medios de comunicación, sino en quienes juegan sucio detrás de ellos. Así que la solución se debe plantear desde las aulas, impactando los pensamientos de los futuros periodistas y que ellos asuman el reto de cambiar la sociedad.

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